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Enajenación de la noción de bien común

Hoy en día el hombre sale de su casa a vender su tiempo, su esfuerzo físico, mental a otro hombre o a una asociación de ellos. Lo usan para producir artículos o prestar servicios. Este hombre también, paga por comer, por el agua que toma, por la luz artificial que ilumina su hogar, paga por conocer, por aprender, por divertirse, paga por su salud. En otras palabras el hombre está inmerso en una sociedad definida por el valor monetario de todo lo tangible, intangible, animado o inanimado. Donde el único punto en común entre los hombres, es la búsqueda del bien individual, de su interés particular.

Esta situación es producto de un proceso de saqueo y despojo de los bienes públicos, un proceso en donde la condición de lo mio o lo tuyo fue adjuntada a gran parte de las cosas que existen, y que Fuenmayor la cataloga como una enfermedad que llegó a nuestro continente con la conquista [1].

Ahora bien, cuando el hombre primitivo como miembro de una mancomunidad, utilizó sus habilidades para transformar los elementos que provee la naturaleza, con el fin de generar alimentos, vestido y herramientas para el bienestar común, comprendió la importancia y el valor espiritual que poseían todos estos elementos como: el agua, el viento, los árboles, el lenguaje de señas, la palabra escrita, oral y sus habilidades. Este valor espiritual intrínseco en los bienes comunes implicaba responsabilidad en su uso y cuidado por parte del hombre (como miembro de una comunidad).

Sin embargo, durante la época de la conquista en nuestro continente, el interés común fue cambiado por el interés particular y cada uno de los bienes fueron despojados paulatinamente de su condición de común, de bien público. Un proceso que ya se encontraba presente en Europa en esa época.

Para comprender este hecho, es necesario revisar algunas consideraciones acerca del papel del Estado como un cuerpo organizado e instaurado para mantener el orden dentro en un espacio. Jean Bodini uno de los filósofos más importantes de la época, define common-wealth o mancomunidad [2] como “el gobierno legalmente constituido ordenado, con un poder soberano, de un número de familias y de las cosas que pertenecen en común”ii [3],por lo que era necesario delimitar y definir la propiedad de los bienes, y así mantener dicho orden. En resumen, bajo esta visión la mancomunidad se sustenta en la defensa de la propiedad de los individuos, de la propiedad privada.

Aunado a esto, Bodin justifica la destrucción de la condición de público y común de los bienes, al plantear que no son cuidados por los miembros de la mancomunidad, generando problemas que terminaban una vez que una individualidad encontraba la forma de obtener un beneficio monetario de cuidarla, y para ello debía excluir a otro individuos de su uso. El Estado fue concebido entonces, como un órgano que determina la forma en que los bienes se distribuyen, estableciendo a quién le pertenece cada uno de los bienes que se encuentran en la mancomunidad (en el sentido de lo Mio, lo tuyo). Por ende, no es de esperar que el Estado instaurado a nivel mundial bajo esta concepción, se convierta en el protector de la propiedad privada y termine defendiendo los intereses de los más poderosos (individuales) en detrimento del bienestar común. Una visión totalmente opuesta a la forma en que cada hombre primitivo concebía a la mancomunidad, organización donde todos los miembros son responsables del cuidado de los elementos que provee la naturaleza y de aquellos productos que son generados por el trabajo y conocimiento de los hombres dirigidos a garantizar el bienestar común.

Los pueblos tienen cicatrices dejadas por esta enfermedad (descrita por Fuenmayor) que aún padecemos, como lo es las manos maltratadas de nuestros campesinos, obreros que día a día trabajan y se esfuerzan para producir un bien, que es privatizado antes de su materialización y es empleado para el beneficio individual, de un particular. Son vacíos que quedan en nuestro ser, porque poco a poco hemos sido despojados de lo que somos, de nuestro trabajo creativo, nuestro conocimiento, nuestras creencias, nuestras tierras. Esta enfermedad será curada una vez que las individualidades se acaben y comencemos a pensar, trabajar y actuar como un todo, como lo que realmente somos.

Referencias Bibliográficas

[1] Fuenmayor, R. (2007): El Estado Venezolano y la posibilidad de la ciencia. [Libro en Línea]. Mérida: Universidad de los Andes – FUNDACITE-Mérida. Disponible: pdf

[2] Bodin, J. (s.f): Six Book of the Commonwealth. (M. Tooley, Trads.). [Libro en Línea]. Oxford Disponible: pdf (Trabajo original publicado en 1576)

[3] Baptista, A. (1996): Limites de la Economía Política. Consideraciones acera de una Ciencia Histórica. Caracas: PANAPO.

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i Jean Bodin (1529-1596), filosofo Francés, parte de sus estudios están dedicados a la teoría del Estado
ii Original en inglés e Bondin (1955): a common-wealth may be defined as the rightly ordered gobernment of a numbre od familiwam abd of those things which are their common concern, by a sovereign power. (p.1)