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Innovación Social para una Economía Social del Conocimiento.

Autora: Aidaliz Guarisma M.

Cuando hacemos referencia a la posibilidad de transitar hacia una Economía Social del Conocimiento, inevitablemente nos pensamos el tema de la innovación la cual consideramos como punta de lanza en la construcción de este tipo de economía. Es por ello que, en adelante, la llamaremos Innovación Social.

El sistema de innovación de nuestras sociedades siempre sigue la suerte de los intereses políticos y de las corporaciones que acumulan y privatizan al conocimiento, los recursos y los talentos. En cuanto a los centros de investigación, también seguirán al compás de intereses particulares que de una u otra forma, tributarán a los primeros mencionados. Dicho de otra manera, la innovación responde entonces a los intereses de quienes detenten el poder político y económico.

El hecho concreto de poder (re) encontrarnos con el concepto del conocimiento como bien público y democratizar el acceso y disfrute del mismo, debe ser uno de los principales propósitos de una Economía Social del Conocimiento y de una Innovación Social, en este sentido, el objeto esencial de la innovación debe estar orientado a crear una economía que facilite la satisfacción de necesidades en función de resguardar, fomentar y fortalecer las cualidades creativas del Pueblo. Más allá de calificar de “social” a la innovación, es hacer explícita la intención de mostrar el sentido, el otro sentido que debe tener el proceso de innovación dentro de un sistema económico social del conocimiento.

Para ello, es fundamental crear las condiciones necesarias para elevar a su máxima posibilidad de desarrollo, los siguientes aspectos: el talento humano, la investigación, el levantamiento de infraestructuras y resguardo de las licencias. De tal manera que, es imperante pensarse estos aspectos como un núcleo integrado e integrador que brindan las bases para un sistema de Innovación Social.

Ahora bien, esto también pasa por transformar la manera en se gestionan el conocimiento y la tecnología, recordemos que en Venezuela, todo se mueve en torno a la dinámica petrolera como modelo principal para generar ingresos para la nación, por lo tanto, la gestión del conocimiento y la tecnología pensando en una innovación social debe salirse, paulatinamente de esa único modelo, o quizás no salirse, simplemente crear modelos económicos alternos.

Adicionalmente, seguimos insistiendo en no descuidar la atención en torno al tipo de relaciones sociales que se generan en la dinámica de la gestión del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación, pues en una Economía Social del Conocimiento, se esperaría que sean otras formas de relaciones sociales las que se desenvuelvan, sin embargo, siguen bajo la lupa las concepciones del trabajo colaborativo, el trabajo socialmente útil o trabajo cooperativo y trabajo voluntario.

Todos estos elementos descritos en esta breve reflexión forman parte del conjunto de inacabadas elaboraciones que tienen que ver con una nueva conceptualización y un nuevo entendimiento que deben instaurarse en las pre-concepciones de los individuos para facilitar la concreción de las acciones que se mostrarán como la materialización de una nueva economía.